En el futuro del trabajo, “el líder debe volver a estar al servicio de los otros”


El mundo empresarial, trastocado por la pandemia, no es el mismo que antes. Su presente cambió y su porvenir también. Aun con perspectivas inciertas, una cosa parece segura: el futuro del trabajo exige prepararse desde ya para responder a las tecnologías, habilidades y empleos de 2025.

Inicio Productividad En el futuro del trabajo, “el líder debe volver a estar al servicio de los otros” Publicado el: 18 de diciembre de 2020

El mundo empresarial, trastocado por la pandemia, no es el mismo que antes. Su presente cambió y su porvenir también. Aun con perspectivas inciertas, una cosa parece segura: el futuro del trabajo exige prepararse desde ya para responder a las tecnologías, habilidades y empleos de 2025.

Son dos las irrupciones que enfrenta actualmente la esfera laboral. Por un lado, está una tendencia vigente a pesar de la pandemia: la creciente adopción de más y mejores tecnologías, por parte de las empresas, y su consecuente automatización. Por otro lado, está el impacto de la COVID-19 sobre la economía mundial, que según el Banco Mundial se contraerá en 5,2 por ciento y tendrá la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué significa esto para el futuro del trabajo?

La combinación de estos factores —la automatización y la pandemia— ha creado un escenario sin precedentes, en el que, a diferencia de lo sucedido en años anteriores, la creación del empleo se desacelera mientras que su destrucción se acelera, de acuerdo al reporte anual The Future of Jobs, publicado el pasado octubre por el Foro Económico Mundial. 

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El informe prevé que para 2025, humanos y máquinas tendrán el mismo tiempo de trabajo. Esto se traduce en el posible desplazamiento de 85 millones de roles —debido a la nueva división laboral entre personas, algoritmos y maquinaria— y en la creación simultánea de 97 millones de nuevos puestos que respondan a dicha fractura. 

Además, el estudio arroja luz sobre otras posibles fisuras que traerán la automatización y la recesión pandémica en los próximos cinco años, en términos de empleabilidad, habilidades y capacitaciones: 

    • 50% de los trabajadores serán reubicados al interior de las compañías por la automatización, pero no despidos masivamente.
    • 43% de las compañías están dispuestas a reducir su fuerza laboral para aumentar la integración tecnológica.
    • 34% aumentará su cantidad de colaboradores debido a las nuevas tecnologías.
  • 40% de las habilidades laborales básicas cambiarán.
  • 50% de la fuerza laboral necesitará un reskilling.
  • 94% de los líderes esperan que los miembros de sus equipos adquieran nuevas habilidades.
  • 9% será el porcentaje de roles redundantes al interior de la fuerza laboral, frente al 15,4% actual.
  • 13,5% es el porcentaje esperado de vacantes relacionadas con profesiones emergentes, frente al 7,8% actual.
  • 84% de las compañías esperan digitalizar sus procesos laborales y robustecer el teletrabajo.
  • 44% de la fuerza laboral trabajará remotamente.

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El futuro líder del trabajo

Según esas estimaciones del Foro Económico Mundial, en tan solo cinco años el panorama laboral habrá cambiado drásticamente, lo que implica también una transformación profunda en los equipos de trabajo y su dirección. “El líder debe volver a lo básico y retomar su rol principal: estar al servicio de los otros porque está ahí gracias a ellos. Por eso, la humildad y la empatía son vitales”, asegura Juliana Duque, líder de Estrategia de Talento de Mercer.

Esa esencia de liderazgo inspirador se refleja en acciones cotidianas. “Cuidar al talento humano desde lo personal, dar las herramientas para que puedan dar su mejor desempeño, acompañar, brindar claridad, ayudar a conectarse con el por qué y el para qué de sus funciones, tener conversaciones sinceras y difíciles, retroalimentar de manera específica, resaltar sus logros y potenciar su desarrollo”, agrega la coach ejecutiva.

Es justamente ese actuar intrínsecamente humano el que permitirá que el trabajo humano sobresalga frente al que podría realizar una máquina o un algoritmo. Por eso, permanecer vigente exige mantener activa la curiosidad por la vida misma.

“La inteligencia humana siempre va más allá: no solo mide resultados y detecta información sino que es capaz de analizar profundamente, pensar críticamente, generar raciocinios complejos, encontrar conexiones e impactar el desarrollo propio y ajeno”, explica la psicóloga, quien también asegura que, en algunos escenarios, las habilidades blandas pueden ser más relevantes que las técnicas.

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En ese sentido y de acuerdo a las proyecciones del FEM y de Duque, las competencias preponderantes en el mercado laboral de 2025 serán transversales a todos los cargos: el pensamiento crítico y estratégico, el análisis, la resolución de problemas, la autogestión, el aprendizaje activo, la resiliencia, la tolerancia al estrés, la flexibilidad, la adaptabilidad, la resiliencia y, principalmente, la inteligencia emocional.

Más que adquirir de cero estas destrezas, la apuesta actual de líderes y colaboradores debe ser renovarlas, reaprenderlas y recapacitarse en ellas. “La palabra es reskilling porque se trata de competencias que ya tiene gran parte del talento humano y que solamente necesitan potenciarse más, poniéndose en los zapatos del otro y, al tiempo, manteniéndose al tanto del negocio gracias al pensamiento estratégico”, concluye Duque.