FuckUp Nights Bogotá, “el fracaso que duele pero instruye”


FuckUp Nights nació en Ciudad de México en 2012. Cinco amigos emprendedores estaban cansados de escuchar historias de éxito, por lo que decidieron crear un espacio para compartir sus historias de fracaso emprendiendo y lo que habían aprendido de ellas.

Inicio Innovación Productividad FuckUp Nights Bogotá, “el fracaso que duele pero instruye” Publicado el: 20 de julio de 2021

FuckUp Nights Bogotá, “el fracaso que duele pero instruye”

FuckUp Nights nació en Ciudad de México en 2012. Cinco amigos emprendedores estaban cansados de escuchar historias de éxito, por lo que decidieron crear un espacio para compartir sus historias de fracaso emprendiendo y lo que habían aprendido de ellas.

FuckUp Nights nació en Ciudad de México en 2012. Cinco amigos emprendedores estaban cansados de escuchar historias de éxito, por lo que decidieron crear un espacio para compartir sus historias de fracaso emprendiendo y lo que habían aprendido de ellas.

Con el tiempo, FuckUp Nights comenzó a crecer. Ahora está en 90 países y más de 300 ciudades en todo el mundo. El objetivo es ayudar a las personas a romper los paradigmas sociales que limitan sus vidas.

FuckUp Nights es un ‘encontrón con la realidad’ para los emprendedores, quienes en ocasiones tienen expectativas muy altas de lo que esperan de su negocio, que no necesariamente sale como esperaban al primer intento. “El fracaso duele pero instruye”, es uno de los lemas del proyecto.

Uno de los casos expuestos en el podcast de FuckUp Nights es el de Sylvia Barrero, una pintora apasionada por el arte que desde muy pequeña incursionó en el mundo del emprendimiento. Fundó un negocio de venta de bolsos a los 14 años, que tuvo hasta los 28. El negocio le permitía ayudar en la casa, pagar parte de la universidad y comprarse sus cosas.

Te puede interesar: 3 distritos creativos colombianos que potencian la cultura

Cuando vio que algunas señoras que compraban los bolsos para usarlos como pañaleras, cambió el núcleo del negocio para vender productos para bebés y niños pequeños. Se puso a vender pañaleras, morrales para niños y cargadores de bebés. Sin embargo, era un mercado que no conocía.

Aunque aparentemente empezó a irle bien, Sylvia no revisaba los números, sabía calcular los márgenes del producto sin saber de finanzas. Pagaba materiales de los productos con la tarjeta de crédito y los almacenes se demoraban hasta seis meses en pagar los productos. De a poco, abrió una deuda de la cual no era muy consciente.

Tras 14 años de negocio, pagó una consultoría de la Cámara de Comercio de Bogotá. Así pudo concluir, tras hacer inventario y establecer flujo de caja, que el negocio no era rentable.

Cerró el negocio de su vida sintiéndose un fracaso, para luego entender que ese fracaso precisamente era lo que más la beneficiaba. Luego comenzó a aprender más sobre negocios y se sentó juiciosa a hacer cursos gratuitos de finanzas, mercadeo y contabilidad.

Ya casada y rozando los 30, le dio una oportunidad a la pintura, su gran pasión. Los clientes comenzaron a aparecer. Tomó cursos de mercadeo digital y montó una plataforma de venta de arte, El Coleccionista.

Recién comenzó, pudo subastar vía Facebook dos esculturas para clientes de España. Esta nueva faceta laboral fue mucho más coherente con su proyecto de vida.

También puedes escuchar nuestro podcast; en este episodio, Agrapp

Mediante El Coleccionista conoció a su competencia, Artrade.co. Los visitó y les propuso que montaran un evento juntos, pues en últimas eran proyectos similares, galerías de arte digitales pioneras en Colombia.

Ambas empresas asistieron a una consultoría, en la que les sugirieron que posicionaran una sola plataforma. Los proyectos se fusionaron y se quedaron con el nombre de Artrade.co.

Tras el fracaso de su primer negocio, en su segundo intento Sylvia y su equipo han tenido más de 1.000 clientes. En Artrade entendió que muchos clientes no buscan obras de arte de artistas renombrados, sino más bien cuadros para la sala de su casa de artistas locales emergentes.

Las enseñanzas de la venta de productos para bebé son varias. Cuando se incursiona en un negocio es fundamental conocer al cliente y al mercado. Además, es importante saber de finanzas y mercadeo. Las aptitudes en mercadeo las aprendió en el segundo emprendimiento, cuando supo que no era suficiente con pintar, como tampoco lo era esperar a que los clientes llegaran.

La historia de Sylvia y de quienes cuentan su historia en FuckUp Nights es muy parecida: el fracaso es universal. A veces arranca en etapas tempranas de la vida. El fracaso puede ser dinámico: todo puede ir muy bien, pero podemos tropezar.

Sin embargo, al tener esa condición universal, el fracaso enseña que probablemente es una etapa obligatoria, por la que han pasado incluso Steve Jobs o Elon Musk.

Para aprender la historia de aciertos y procesos de emprendimiento de quienes hacen negocios haciendo el bien, no olvides seguir consultando Xposible. Aquí podrás encontrar historias destacadas del ecosistema emprendedor colombiano, de aquellos que están haciendo las cosas bien en productividad y sostenibilidad, guiados por la innovación.